Operación Ajax en Irán: el golpe de Estado de la CIA que cambió la historia de Oriente Medio
En estos últimos meses estamos presenciando cómo Estados Unidos e Israel intensifican su campaña militar y de presión contra Irán. Sin embargo, las raíces de este enfrentamiento no son recientes. Para comprender la desconfianza mutua y la geopolítica actual de Oriente Medio es imprescindible retroceder a mediados del siglo XX, cuando Irán y su petróleo se convirtieron en la gran pieza del tablero de la Guerra Fría.
El despertar del nacionalismo y la batalla por el petróleo iraní
Tras la Segunda Guerra Mundial y el fin de la ocupación anglosoviética, el sentimiento nacionalista creció con fuerza entre la población iraní. La sociedad deseaba recuperar el control de los ricos recursos naturales del país, explotados hasta ese momento por potencias extranjeras. En 1951, el parlamento iraní, liderado por el primer ministro Mohammad Mosaddegh, decretó la nacionalización del petróleo con la intención de que los beneficios de la industria sirvieran para el desarrollo de la propia nación.
La respuesta de Londres fue inmediata. El Reino Unido quedó profundamente afectado por la pérdida del monopolio sobre el crudo y aplicó un asfixiante bloqueo económico que debilitó las finanzas del país. Ante el temor de que la crisis empujara a Irán hacia la esfera de influencia de la Unión Soviética, el gobierno británico buscó la alianza de Estados Unidos para defender sus intereses estratégicos y energéticos en la región.
La Operación Ajax: guerra psicológica y caos en las calles de Teherán
Para recuperar el control, Washington y Londres concluyeron que la única vía era derrocar al gobierno democrático de Mosaddegh mediante un golpe de Estado instigado desde las sombras. Fue así como los servicios de inteligencia del MI6 y la recien creada CIA pusieron en marcha la Operación Ajax, la primera gran intervención encubierta en el extranjero de la agencia estadounidense.
La estrategia no se basó en un ataque militar directo, sino en una orquestada campaña de desestabilización y guerra psicológica. La CIA financió a opositores, militares descontentos, clérigos conservadores y medios de comunicación afines. Además, pagó a bandas de delincuentes para provocar disturbios masivos en las calles de Teherán. El objetivo era generar un clima de caos absoluto que arruinara la credibilidad del ejecutivo y justificara la intervención del ejército.
El retorno del Shah y la sombra de las operaciones encubiertas
El 19 de agosto de 1953, tras intensos combates y disturbios pagados en la capital, Mohammad Mosaddegh fue derrocado. El Shah Mohammad Reza Pahlavi tomó el control absoluto del país con el respaldo explícito de las potencias occidentales, garantizando de nuevo el flujo de petróleo hacia Occidente a cambio de un régimen autoritario. Durante décadas, la participación oficial de la CIA y el MI6 en la conspiración fue negada, aunque el secreto a voces era innegable.
Este episodio marcó un punto de inflexión irreparable en la historia de la región. Muchos historiadores coinciden en que la injerencia occidental sembró el profundo resentimiento antiimperialista que, veintiséis años después, desembocaría en la Revolución Islámica de 1979. La Operación Ajax se mantiene como el ejemplo perfecto de cómo una misión secreta puede alterar el destino de una nación y proyectar sus consecuencias bélicas hasta el presente.



















