Juan de Espina y la misteriosa casa de las maravillas del Madrid del Siglo de Oro
Un gabinete repleto de artilugios mecánicos, pinturas de grandes maestros y manuscritos originales de Leonardo da Vinci convirtió a Juan de Espina en una de las figuras más deslumbrantes y misteriosas del Madrid del siglo XVII. Su estilo de vida reservado y la presencia de extravagantes inventos entre sus cuatro paredes alimentaron continuos rumores de hechicería, atrayendo el recelo de la Inquisición y fascinando a monarcas, artistas y poetas de la época.
En este nuevo episodio nos hemos adentrado en la vida de este personaje tan curioso para entender cómo llegó a montar semejante museo en su propia casa. Con la ayuda del divulgador Juan de Aragón (El Fisgón Histórico), hemos ido repasando sus líos con las autoridades, desmintiendo el mito de que sus muebles se movían solos y descubriendo cómo sus tesoros acabaron repartidos entre grandes museos sin que la gente de a pie sepa hoy ni quién era.
El coleccionista oculto tras el mito barroco
En una época en la que la ciencia comenzaba a abrirse paso entre las sombras de la superstición, la residencia de Juan de Espina en la madrileña calle de la Ternera funcionaba como un auténtico punto de encuentro entre la erudición y el asombro. Lejos de ser un simple acumulador de objetos extraños, este hidalgo consagró su existencia a la música, la mecánica aplicada y la denominada filosofía natural, convirtiendo sus estancias en un templo del saber que atraía la curiosidad de nobles, embajadores y del propio rey Felipe IV.
A lo largo de nuestra charla radiofónica profundizamos en el valor real de su colección, alejada de las leyendas negras que el pueblo fabricaba a su alrededor, para entender la dimensión de un hombre adelantado a su tiempo cuyo patrimonio intelectual incluía mapas singulares, instrumentos ópticos de precisión y los preciados cuadernos autógrafos de Leonardo da Vinci.
Entre la Inquisición y la ingeniería de los autómatas
Uno de los ejes principales de nuestra conversación gira en torno a los ingenios mecánicos que poblaban su hogar y que tanta sospecha levantaron entre sus contemporáneos. Los mecanismos ocultos, los resortes hidráulicos y las ilusiones sonoras diseñadas por Espina provocaban que las puertas se abrieran ante los invitados o que los instrumentos musicales parecieran tocar por sí solos, alimentando el mito popular de que guardaba un pacto con el diablo.
Este halo de misterio propició que el Santo Oficio de la Inquisición pusiera sus ojos sobre él en repetidas ocasiones. Sin embargo, su sólida posición social, su talento dialéctico y su disposición a desvelar los trucos físicos y matemáticos detrás de cada artefacto impidieron cualquier condena, transformando lo que muchos tildaban de brujería en una brillante demostración de ciencia experimental y artificio técnico.
Escucha el episodio completo
Puedes escuchar la charla completa y todos los detalles sobre este «ejército de magos y cineastas» utilizando el reproductor de audio situado al inicio de esta entrada.







