
El tránsito hacia la Edad Media en Hispania
La caída del Imperio romano marcó un antes y un después en la historia de la península ibérica. Durante el siglo V, Hispania inició un proceso de transformación política, social y cultural que dio paso a la Edad Media. Este periodo estuvo protagonizado por la ruralización del territorio y la llegada de pueblos germánicos.
La crisis del Imperio romano y la ruralización
A finales del Imperio romano, las ciudades perdieron importancia económica y política. La inseguridad y la crisis hicieron que muchas personas abandonaran los núcleos urbanos para vivir en el campo. Este proceso de ruralización fue uno de los rasgos más importantes del tránsito hacia la Edad Media.
Al mismo tiempo, el poder del emperador era cada vez más débil, lo que facilitó la entrada de nuevos pueblos en las provincias occidentales del Imperio.
La llegada de los pueblos germánicos a Hispania
Durante el siglo V llegaron a Hispania varios pueblos germánicos, a menudo llamados bárbaros por los romanos. Sin embargo, no siempre entraron como invasores. Muchos lo hicieron mediante acuerdos con el Imperio, conocidos como foedus, que les permitían asentarse a cambio de defender el territorio.
Entre los años 409 y 418 llegaron los suevos, los vándalos y los alanos. Su número era reducido en comparación con la población hispanorromana, por lo que su impacto inicial fue limitado. Solo los suevos consiguieron crear un reino estable en el noroeste peninsular.
El reino visigodo y la unificación de Hispania
Los visigodos llegaron primero como aliados de Roma y se establecieron entre la Galia y el valle del Ebro, con capital en Toulouse. Tras su derrota frente a los francos en la batalla de Vouillé (507), se trasladaron definitivamente a Hispania y fijaron su capital en Toledo.
Durante los siglos VI y VII, los reyes visigodos consolidaron el reino. Leovigildo logró la unificación territorial y su hijo Recaredo adoptó el cristianismo católico, lo que facilitó la integración entre visigodos e hispanorromanos.
El Liber Iudiciorum y el nacimiento de un nuevo Estado
En el año 654, el rey Recesvinto promulgó el Liber Iudiciorum, una ley común para toda la población. Este hecho marcó la consolidación del reino visigodo como un Estado organizado, con leyes, ejército y administración propios, y sentó las bases de los reinos medievales peninsulares.







